Es una realidad que muchos procesos fisiológicos del ser humano funcionan, por decirlo de alguna manera, de forma automática. Pero también es verdad que podemos influir de manera directa sobre muchos de estos procesos con más control del que muchas personas creen poder tener sobre ellos.
Recuerdo que, hace ya unos cuantos años, durante mi estancia en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, estuvimos analizando un estudio científico que mostraba como la imaginación de una persona es capaz de influir en el sistema inmunitario.
No recuerdo quien realizó dicho estudio, por lo que no puedo dar fuentes concretas, pero si recuerdo perfectamente de que se trataba: el experimento proponía un ejercicio de imaginación a pacientes enfermos de cáncer, el cual consistía en dedicar diez minutos al día a imaginar su enfermedad como un pequeño “monstruo” en su interior y sus defensas como nobles caballeros blancos que atacaban a dicho ser. Se trataba de visualizar mediante la imaginación la batalla y cómo los caballeros blancos vencían al monstruo.
Pues bien, al cabo de un tiempo, se vio que aquellas personas que habían realizado dicho ejercicio poseían un nivel de leucocitos (defensas del cuerpo) atacando al cáncer mucho mayor que aquellas personas que no lo habían realizado. El pensamiento, por tanto, había influido en el sistema inmune de las personas, algo que aparentemente parecía que actuaba de manera automática.
No es casual que nos constipemos con más frecuencia cuando nos encontramos en un estado emocional “depresivo” o cuando tenemos vacaciones en el trabajo ( ya que “desactivamos” nuestro nivel de actividad).
Tampoco es casual que, como muestra Martin Selligman en si fantástico libro “La Auténtica Felicidad” las personas más “positivas” o felices vivan más años y con mejor salud.
A través del Coaching y la Psicología Positiva trabajamos los aspectos “positivos o salutogénicos del ser humano” ¿Podríamos decir que estas disciplinas alargan la vida de las personas o mantienen su salud? Personalmente opino que si. ¿Cuál es vuestra opinión?
Personalmente he realizado el ejercicio de imaginación cuando me he sentido débil de defensas y he tenido conatos de caer enfermo (con un catarro por ejemplo) o al inicio de una enfermedad y los resultados que he percibido sobre mi mismo han sido verdaderamente satisfactorios. En muchos de los casos no he llegado a caer enfermo y si no, la duración de la enfermedad la he percibido más corta que lo habitual.
El trabajo con la imaginación es un ejercicio que me resulta muy interesante ponerlo en práctica en las sesiones que realizo con mis clientes, siempre y cuando lo acepte el coachee, claro está.
Lo mejor de todo es que aún hay más, pues la imaginación y el pensamiento influyen en muchas otras variables que iré comentándoos en sucesivos artículos ¡No os los perdáis!
Recordad que debajo de este artículo podéis añadir vuestras opiniones y comentarios. ¿Estáis de acuerdo con lo que propone este artículo? ¿Habéis tenido alguna experiencia relacionada que queráis compartir?
Un saludo a todos.
Alberto Mateo
www.coachingpsicologico.es
Recuerdo que, hace ya unos cuantos años, durante mi estancia en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, estuvimos analizando un estudio científico que mostraba como la imaginación de una persona es capaz de influir en el sistema inmunitario.
No recuerdo quien realizó dicho estudio, por lo que no puedo dar fuentes concretas, pero si recuerdo perfectamente de que se trataba: el experimento proponía un ejercicio de imaginación a pacientes enfermos de cáncer, el cual consistía en dedicar diez minutos al día a imaginar su enfermedad como un pequeño “monstruo” en su interior y sus defensas como nobles caballeros blancos que atacaban a dicho ser. Se trataba de visualizar mediante la imaginación la batalla y cómo los caballeros blancos vencían al monstruo.
Pues bien, al cabo de un tiempo, se vio que aquellas personas que habían realizado dicho ejercicio poseían un nivel de leucocitos (defensas del cuerpo) atacando al cáncer mucho mayor que aquellas personas que no lo habían realizado. El pensamiento, por tanto, había influido en el sistema inmune de las personas, algo que aparentemente parecía que actuaba de manera automática.
No es casual que nos constipemos con más frecuencia cuando nos encontramos en un estado emocional “depresivo” o cuando tenemos vacaciones en el trabajo ( ya que “desactivamos” nuestro nivel de actividad).
Tampoco es casual que, como muestra Martin Selligman en si fantástico libro “La Auténtica Felicidad” las personas más “positivas” o felices vivan más años y con mejor salud.
A través del Coaching y la Psicología Positiva trabajamos los aspectos “positivos o salutogénicos del ser humano” ¿Podríamos decir que estas disciplinas alargan la vida de las personas o mantienen su salud? Personalmente opino que si. ¿Cuál es vuestra opinión?
Personalmente he realizado el ejercicio de imaginación cuando me he sentido débil de defensas y he tenido conatos de caer enfermo (con un catarro por ejemplo) o al inicio de una enfermedad y los resultados que he percibido sobre mi mismo han sido verdaderamente satisfactorios. En muchos de los casos no he llegado a caer enfermo y si no, la duración de la enfermedad la he percibido más corta que lo habitual.
El trabajo con la imaginación es un ejercicio que me resulta muy interesante ponerlo en práctica en las sesiones que realizo con mis clientes, siempre y cuando lo acepte el coachee, claro está.
Lo mejor de todo es que aún hay más, pues la imaginación y el pensamiento influyen en muchas otras variables que iré comentándoos en sucesivos artículos ¡No os los perdáis!
Recordad que debajo de este artículo podéis añadir vuestras opiniones y comentarios. ¿Estáis de acuerdo con lo que propone este artículo? ¿Habéis tenido alguna experiencia relacionada que queráis compartir?
Un saludo a todos.
Alberto Mateo
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